23 de Septiembre se venera a Padre Pio

La vida de Padre Pio, es una historia fascinante de fe, devoción y misterio. Nacido en el pequeño pueblo italiano de Pietrelcina el 25 de mayo de 1887, en una familia humilde de siete hijos, su vida estuvo marcada por una profunda espiritualidad desde una edad temprana.

A pesar de los desafíos económicos que enfrentó su familia, la madre de Padre Pio, Maria Giuseppa, notó algo especial en él: una fragilidad física y una sensibilidad religiosa excepcionales que lo diferenciaron de sus hermanos.

A lo largo de su vida, Padre Pio se convirtió en un símbolo de devoción, caridad y lucha espiritual. A pesar de enfrentar desafíos y controversias, su influencia espiritual y su capacidad de tocar las vidas de las personas nunca disminuyeron. Este humilde fraile capuchino dedicó su vida a la oración, la caridad y la lucha contra el mal.

En esta historia, exploraremos la vida extraordinaria de Padre Pio, desde sus humildes comienzos en Pietrelcina hasta su canonización como santo por la Iglesia Católica. Descubriremos cómo sus estigmas, sus dones espirituales y su labor caritativa inspiraron a innumerables personas en todo el mundo y lo convirtieron en un símbolo de la fe católica del siglo XX.

¿Cómo fue la historia y su muerte?.

Francesco Forgione, conocido como Padre Pio antes de unirse a los frailes capuchinos, nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, Italia, en una familia humilde de siete hijos. A pesar de las dificultades económicas, su madre, Maria Giuseppa, lo cuidó con gran amor y tuvo una predilección especial por él debido a su fragilidad y profunda sensibilidad religiosa desde temprana edad.

Desde su infancia, Francesco expresó su deseo de convertirse en fraile, inspirado por la presencia de un fraile capuchino llamado Camillo que conoció durante la colecta. Esta aspiración lo llevó a unirse a la orden capuchina en el convento de Morone en 1903, donde comenzó su formación religiosa y sacerdotal. Sin embargo, su camino estuvo marcado por enfermedades misteriosas y debilitantes que lo acompañarían toda su vida.

El 5 de agosto de 1918, Padre Pio experimentó un evento místico sobrenatural cuando un misterioso personaje le traspasó el corazón con un dardo ardiente. Más tarde, el 20 de septiembre de ese mismo año, recibió los estigmas, inicialmente invisibles, que se manifestaron como heridas similares a las de Cristo en sus manos, pies y costado.

Sin embargo, su vida también estuvo marcada por desafíos y controversias, ya que algunos científicos y líderes eclesiásticos intentaron desacreditar los fenómenos sobrenaturales asociados con él. En 1923, el Vaticano emitió un decreto que le prohibía decir misa en público y confesar a los fieles, lo que Padre Pio soportó en silencio.

A pesar de estos obstáculos, la devoción popular hacia él nunca disminuyó, y miles de personas acudían a su convento para escuchar sus misas y buscar su guía espiritual. En 1940, fundó los "Grupos de Ruego" para fomentar la oración como herramienta para el bien y la lucha contra el mal.

Además de su labor espiritual, Padre Pio también estableció la Casa Alivio del Sufrimiento en 1956, un hospital destinado a atender a los enfermos pobres. Esta institución se convirtió en uno de los hospitales mejor equipados del sur de Italia.

Padre Pio falleció el 23 de septiembre de 1968, después de celebrar una misa y bendecir a los peregrinos que lo visitaron. Su vida y su obra caritativa dejaron una huella imborrable en la Iglesia y en el mundo.

Finalmente, después de superar las controversias y obstáculos, Padre Pio fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 2 de mayo de 2000 y canonizado el 16 de junio de 2002. Su memoria litúrgica se celebra como un santo que dedicó su vida a la oración, la caridad y la lucha contra el mal.

Oración al Padre Pío

¡Oh Jesús mío!, que dijiste:
«En verdad les digo, pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá».
He aquí que, confiando en tus santas palabras, yo llamo, busco, y pido la gracia……
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío en Ti.

¡Oh Jesús mío!, que dijiste:
«En verdad les digo, pasarán los cielos y la tierra pero mis palabras jamás pasarán»
He ahí que yo, confiando en lo infalible de tus santas palabras pido la gracia……
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío Ti.

¡Oh Jesús mío!, que dijiste:
«En verdad les digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi Nombre, se les concederá».
He ahí que yo, al Padre Eterno y en tu nombre pido la gracia…….
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío Ti.

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús,
al que le es imposible no sentir compasión por los infelices,
ten piedad de nosotros, pobres pecadores,
y concédenos las gracias que pedimos
en nombre del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre,
san José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Amén.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir