24 de septiembre se venera a Nuestra Señora de la Merced

Cada 24 de septiembre, se conmemora la festividad de la Virgen de la Merced, una advocación mariana que representa la misericordia divina a través de María, considerándola madre, intercesora y fuente de gracia. La palabra "merced" abarca los conceptos de misericordia, gracia y perdón.

Según la tradición, la Virgen se apareció de manera simultánea al rey Jaime I de Aragón, a San Raimundo de Peñafort y a San Pedro Nolasco. Les encomendó la noble tarea de liberar a los cristianos que se encontraban prisioneros de los musulmanes, lo que marcó el inicio de la Orden de los Mercedarios, originalmente establecida para rescatar cautivos.

La devoción a la Virgen Santísima bajo esta advocación se ha extendido ampliamente por toda la Iglesia, ganando notoriedad, en particular, a partir del siglo XVII.

¿Cómo ha sido su historia?

Los orígenes de esta devoción se remontan al siglo XIII, cuando se cree que la Virgen se manifestó a San Pedro Nolasco. Este santo se sintió llamado a rescatar a cristianos que estaban siendo mantenidos cautivos por musulmanes en el Mediterráneo, sufriendo esclavitud y pérdida de fe.

San Pedro Nolasco, un comerciante originario de Francia y residente en Barcelona, utilizó sus recursos personales para liberar a los prisioneros, pero pronto se quedó sin medios. Después de fervientes oraciones, la Virgen María se le apareció en 1218 y lo instó a establecer una orden dedicada a la redención de cautivos.

Siguiendo el llamado de la Virgen de la Merced, San Pedro Nolasco fundó la "Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos", cuyos miembros adoptaron el nombre de "mercedarios". Su misión consistía en redimir a prisioneros cristianos en honor a María y siguiendo el ejemplo de Jesucristo.

Oración a Nuestra Señora de la Merced

María, Merced de Dios, regalo de Cristo a los hombres. La Trinidad Santa te envió a Barcelona, mensajera de libertad y misericordia, para, por medio de Pedro Nolasco, mostrarte corredentora, mediadora, Madre de todos, ternura de Dios para los pobres.

Madre de la Merced, enséñanos a valorar nuestra fe cristiana, haznos capaces de amar con caridad mercedaria, conviértenos en portadores de paz.

Que tus besos derritan la violencia que nos envuelve, hasta que recuperemos, en tu regazo materno, la ilusión de familia, transformado el mundo en un hogar.

Bendice esta ciudad tuya, que te proclama patrona y princesa y gusta, enamorada, de llamarte madre.

Amén.

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